un regalo o un préstamo, nunca algo ambiguo.
Cuida tu paz como un bien irremplazable.
Revisa qué relaciones te fortalecen y cuáles te agotan.
Protege tu reputación, tu tiempo y tu enfoque como parte de tu herencia.
Recuerda: ayudar desde la convicción trae paz; ayudar desde la presión trae agotamiento.
La pobreza no siempre proviene de la falta de dinero; a menudo proviene de la falta de límites. Y las mayores pérdidas no comienzan con grandes errores, sino con pequeños “síes” mal entendidos. Poner orden en tu vida también es un acto espiritual.
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